Rebelión de los ingleses para defender su cementerio sevillano
M. J. PEREIRA
Sevilla tiene también su Cementerio de los Ingleses que, aunque mucho menos cuidado que el de Málaga y de menor tamaño, no por ello deja ser también un reducto de la historia y de la cultura de la ciudad.
A diferencia del malagueño, el Cementerio de San Jorge o de los Ingleses, situado junto al monasterio de San Jerónimo de Buenavista, sigue condenado a muerte por el propio Ayuntamiento, porque en el solar del que forma parte, Urbanismo ha dado luz verde a la construcción de dos torres de siete plantas que, no sólo ahogarán aún más la vista del monasterio, declarado Bien de Interés Cultural (BIC), sino que provocará la eliminación del viejo Cementerio de los Ingleses, que será un «espacio libre privado», lo que podría traducirse en un parque o plaza.
El cementerio data de 1855, cuando el vicecónsul del Reino Unido, John B. Williams adquirió unas tierras ante la necesidad de dar sepultura a los marineros ingleses que morían de tuberculosis. Desde entonces, la función del cementerio no ha cesado. En él reposan los restos de más de 250 personas, en su mayoría británicos y americanos, pero también se enterraron alemanes, suecos y estadounidenses; el último enterramiento tuvo lugar antes del año 2000.
El cementerio es propiedad de la Asociación San Jorge, actualmente con más de 20 socios, familiares de personas enterradas en el lugar. Hasta hace pocos años, los estatutos de la Asociación fijaban que debía ser presidida por el cónsul británico o americano en la ciudad, una tradición que se rompió al quedar Sevilla sin esas oficinas. Actualmente, preside la Asociación María Henderson, viuda de un inglés enterrado en ese lugar en 1995.
Charles Formby, ex cónsul británico en Sevilla que presidió la Asociación y cuyo padre fue enterrado en 1964 en ese cementerio, recuerda las negociaciones habidas hace quince años con el Ayuntamiento para el traslado de las tumbas. «Al principio no nos opusimos al traslado siempre que se cumplieran ciertos requisitos, entre ellos que los gastos corrieran a cargo del Ayuntamiento, que no hubiera fosa común o nichos, que el nuevo terreno fuera propiedad de la Asociación y que la ubicación no estuviera más lejos de 10 ó 12 kilómetros», rememora Formby.
El ex cónsul afirma que el Ayuntamiento rechazó la posibilidad de sufragar el traslado, que se cifró «en unos 75 millones de pesetas de hace quince años». Con las negociaciones encalladas, Urbanismo prohibió los enterramientos hace unos ocho años, a pesar de que no tenía competencias para ello, según el abogado de la Asociación, José Miguel Núñez.
La asociación lucha contra la clausura del cementerio, así como contra el estudio de detalle (aprobado en septiembre de 2005) que contempla dos torres a 30 metros y un parque o plaza encima del mismo. La asociación se ha defendido alegando el derecho de la libertad religiosa y de culto, la contradicción con el Plan General de 1987, que calificaba la parcela de Suelo de Interés Público Social (Sips), y el incumplimiento del reglamento de Policía Sanitaria Mortuoria, que impide construir a menos de 200 metros de un cementerio.
Núñez no entiende cómo, mediante una operación urbanística, se puede destruir una parte de la historia de la ciudad. Todavía espera respuesta a los escritos enviados al delegado de Cultura de la Junta en Sevilla, Bernardo Bueno, para que se pronunciara.
La asociación afirma que el estudio de detalle que contempla las dos torres incluía en un principio la conservación del cementerio por su valor histórico. «Sin embargo, la Consejería de Salud rechazó el plan por vulnerar el reglamento de Policía Sanitaria Mortuoria. El Ayuntamiento salvó el obstáculo ordenando la suspensión de los enterramientos, paso previo a la clausura. El Ayuntamiento alega que los estudios de detalle están por encima de los reglamentos de Policía Sanitaria Mortuoria», añadió.
Personajes ilustres
Este cementerio tiene sus figuras ilustres, que Sevilla ya ha olvidado: Bernard Whishaw, por ejemplo, el inglés que instaló en la calle Ángeles un Museo Arqueológico. La propia lápida de su tumba está especialmente bien labrada. Allí descansan también los restos de John Scroop, un héroe de la guerra de la Independencia, pues murió en el puente de Triana junto a las tropas españolas contra los franceses en defensa de la ciudad.
En los últimos años, el cementerio ha sufrido el asalto de profanadores que han roto lápidas y crucifijos -según María Henderson- e incluso dicen que ha sido escenario de diversos ritos satánicos.

La verdad es que me parece increible que la Consejeria de Cultura permita que se construya junto al Monasterio, es inconcevible :gaah: . Lo que hay que hacer en poner en valor esa zona que tanta historia encierra.

M. J. PEREIRA



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